top of page
Buscar

Dominio Propio y Paciencia

pandevidamcallen
16 sept
6 min de lectura

¡Qué hermoso es ver crecer a nuestros hijos! Escuchar sus primeras palabras, verlos gatear, acompañarlos cuando dan esos primeros pasos… Celebramos cuando dejan el pañal, cuando ya no necesitan el chupo ni el tetero. Cada pequeño avance nos llena de alegría, porque sabemos que están creciendo. Y aunque a veces decimos: «¡Cómo quisiera que se quedaran pequeñitos!», en el fondo deseamos verlos crecer, aprender y madurar.

Hermanos, en nuestra vida espiritual también necesitamos crecer. Qué bendición haber conocido al Señor, pero cuánto nos queda por aprender, cuánto necesita cambiar todavía en nuestro corazón. La semana pasada estudiábamos algunos indicadores que evidencian si estamos o no estamos creciendo. Permítanme dar un par de evidencias más.


  • Quien está en crecimiento buscar ser más como Cristo: Leer Efesios 4.15.

  • Aquel que no crece se encuentra propenso y vulnerable a salirse del camino: Leer Efesios 4.14.

  • Quien está en crecimiento reconoce sus debilidades, confiesa sus pecados y busca abandonarlos, confiando en la fuerza que el Señor le da. Leer Salmos 139:23-24.

  • Aquel que no crece siempre está girando alrededor de un círculo vicioso de pecaminosidad y hábitos dañinos que no desea abandonar. Leer 1 Juan 1.10.


De ahí la importancia de estas siete virtudes que Pedro nos presenta, virtudes que no son independientes la una de la otra, no se trata de elegir cual es la que mejor te convence y decir: “Yo me quedo con el conocimiento suena bien para mí, o el afecto fraternal porque me gusta hacer amigos”.No, cada una de estas virtudes se relacionan la una con la otra, y hacen parte de un eslabón donde si nos falta tan solo una, la cadena no puede completarse.


Y estas cualidades se logran cuando cultivamos una relación estrecha con Cristo, de tal manera que las 5 primeras virtudes tienen que ver con tú relación con Dios: Virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia y piedad. Y las 2 últimas virtudes de la lista tienen que ver con tú relación hacia los demás: Afecto fraternal y el amor. Y Pedro sabe que esta es la clave para crecer, para avanzar, para no quedarnos estancados y con grandes probabilidades de abandonar el camino.Y hoy vamos a analizar los siguientes frutos:

  • DOMINIO PROPIO:

En palabras sencillas según el diccionario bíblico el dominio propio es el control sobre uno mismo.  Llevado a la práctica implica el control de nuestros pensamientos, emociones y acciones. El dominio propio nos ayuda, por el poder del Espíritu Santo, a frenar nuestros impulsos, resistir la tentación y decirle «no» al pecado que daña nuestra comunión con Dios. Cultivar el dominio propio es aprender a someter nuestros deseos a la voluntad del Señor.

Eso no significa dejar de sentir, sino reconocer que lo que sentimos no tiene la autoridad para controlar nuestra vida. Un deseo puede ser intenso sin ser correcto; y aun un deseo legítimo puede llevarnos a pecar cuando exigimos satisfacerlo a nuestra manera. Por eso, el dominio propio nos lleva a preguntarnos: «¿Puedo satisfacer este deseo obedeciendo al Señor, o estoy dispuesto a desobedecerlo con tal de conseguir lo que deseo?»

Ahora bien, si piensas que el dominio propio es opcional o que puedes vivir sin él, detente a considerar las graves consecuencias de dejar que tus deseos gobiernen tu vida. Por no hacer uso del dominio propio hoy estamos cosechando las consecuencias del pecado que cometieron Adán y Eva al desobedecer a Dios. Por no tener dominio propio David conspiro y fue el autor intelectual del asesinato del esposo de la mujer con la que tuvo una aventura adultera. Por no tener dominio propio Giezi, el sirviente de Eliseo permitió que su corazón se llenara de codicia y mintiera para quedarse con una buena suma de dinero y como consecuencia de su pecado ser castigado por Dios con lepra. Por no tener dominio propio Judas traiciono a Jesús de una manera vil y maligna, y como consecuencia de su pecado, hoy está en castigo eterno.

Pastor, ¿Por qué se nos hace difícil desarrollar el dominio propio?

  • Porque nuestro corazón tiende a poner sus deseos por encima de los demás. El egoísmo nos lleva a pensar primero: «¿Qué quiero yo?», sin detenernos a considerar cómo nuestras decisiones afectan a otros. Pablo nos recuerda que el amor «no busca lo suyo» (1 Corintios 13:5). Pero cuando nuestros deseos nos gobiernan, podemos terminar lastimando a quienes deberíamos amar con tal de conseguir lo que queremos. Por eso nos cuesta ejercer el dominio propio, porque frenar un impulso muchas veces significa renunciar a nuestro gusto por amor a Dios y al prójimo.

  • Porque alimentamos pensamientos que fortalecen nuestros malos deseos: Leer Romanos 8.5. Lo que entra por mi mente activa o desactiva el dominio propio. El peligro está en que nuestra mente es terca, necia, y va insistir en llevarnos por la dirección de nuestros deseos, aunque esa misma mente entienda que Dios quiere llevarme por la dirección correcta, por el camino de la verdad. Si mi mente no piensa según el Espíritu, mi mente va anular mis sentidos espirituales: Va cerrar mis oídos a la voz de Dios, va bloquear mi capacidad de elección entre lo bueno y lo malo, entre lo que es correcto y dañino. ¿Qué debemos de hacer? Tenemos que ponerle un filtro a lo que entra a nuestra mente por los sentidos. ¿Cuál es ese filtro? Leer Filipenses 4.8


La orden de Pablo es muy clara: “en esto pensad”, porque cuando nuestra mente no piensa en todo lo que es verdadero, todo lo que es justo, todo lo que es puro y todo lo que es bueno, automáticamente, instintivamente, nuestra mente será llevada a pensar, a imaginar y soñar en lo falso, en lo injusto, en lo corrupto, en lo impuro.

Lo que les acabo de decir tiene mucha importancia debido a la generación en la cual nos ha tocado vivir. Como vivimos en un mundo de pecado, donde todo es relativo, donde la filosofía es: “si esto que hago o pienso no te hace daño, adelante”; entonces, el desafío a cultivar el dominio propio es necesario, urgente y requerido sino queremos sufrir las consecuencias.

La pregunta es: ¿Qué clase de filtro estas usando con toda la información que llega a tu mente, con todas las imágenes que perciben tus ojos y que van directamente a tu mente? ¿Qué filtro utilizas al escuchar todas las frecuencias que entran por tus oídos y se instalan en ese disco duro de tu mente? ¿Qué filtro utilizas? Porque el pecado está a tan solo un click. Pastor ¿Qué debemos de hacer?  Tenemos que cerrar toda ventana donde pueda penetrar cosas que vengan a contaminar nuestra mente. ¿Quieres guardar tu corazón? Cuídate de lo que tus ojos ven porque muchos pecados comienzan con una mirada. Debemos de tener el mismo compromiso a cultivar la puresa que tenia Job: “Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” Job 31.1

  • PACIENCIA:

Una sola palabra, una sola frase, una sola silaba; se dice fácil, pero ¡Qué difícil es tenerla! ¡Qué difícil es practicarla! ¡Qué difícil es exteriorizarla! Y se nos complica porque parece que muchos consideran la paciencia como una virtud sin importancia y levantan una barrera para no cultivarla, y dicen: “NO, no, no, yo no tengo paciencia para tratar a esa persona, mejor habla tu con ella”. O “NO, no, no, yo no tengo paciencia ni tiempo para hacerlo”.

Tenemos que reconocer que le hemos dado el valor equivocado y el peso incorrecto a la paciencia, porque pensamos que la paciencia es sinónimo de pérdida de tiempo; pero que terrible error si pensamos de esa manera, especialmente si tú eres un creyente en Cristo. Porque tener paciencia deja al descubierto lo que hay en nuestro corazón. Mientras todo sucede como queremos, podemos creernos pacientes; pero cuando la respuesta tarda, cuando una persona no cambia o cuando nuestros planes se detienen, descubrimos lo impasientes que somos y comenzamos a desesperarnos y a dudar, incluso de los planes y propositos de Dios.

La paciencia, mis hermanos, es un fruto que se cultiva todos los días en dependencia de Dios. Y el método que Dios utiliza para desarrollar en nosotros la paciencia es por medio de las pruebas. “Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.” Romanos 5.3-5.

Los sufrimientos, son el método por excelencia que usa Dios para formar el carácter en nosotros. ¿Por qué es tan importante la paciencia?

  • Porque es parte del propósito de Dios para tu vida: Santiago 1:2-4.

  • Porque prueba nuestra fidelidad a Dios: Hebreos 12:1.

  • Porque por medio de la paciencia agradamos a Dios: 1 Pedro 2.20.

  • Porque continuamente debemos ofrecer y pedir perdón: Mateo 18: 21-22.

 
 
 

Comentarios


bottom of page