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ARREPENTIDOS

  • pandevidamcallen
  • 6 feb
  • 6 Min. de lectura

Alguien dijo: “Prefiero arrepentirme de las cosas que he hecho, que de las cosas que nunca hice”. Y esta frase es muy acertada porque un gran grupo de personas, (por no decir la gran mayoría), al final de sus vidas se arrepienten más de las cosas que no hicieron, que de las cosas que si hicieron mal. Esta es precisamente la exhortación que les hace Santiago a su iglesia, porque ellos habían permitido que el pecado se desatara sin control en sus vidas. Recuerden que ellos habían preferido la sabiduría del mundo que Santiago la define como “terrenal, animal, diabólica”. Por causa de su pecado les dice: “¡Almas adúlteras!”. Y les da una fuerte advertencia: “Si ustedes aman lo malo del mundo, se vuelven enemigos de Dios”.


Por esa razón Santiago les dice: “...Lávense las manos, pecadores; purifiquen su corazón, porque su lealtad está dividida entre Dios y el mundo. Derramen lágrimas por lo que han hecho. Que haya lamento y profundo dolor. Que haya llanto en lugar de risa y tristeza en lugar de alegría”. Santiago 4.8-9 (NTV). Si lo leyeron bien, habrán notado que Santiago no deja ningún pecado por fuera y con dos frases abarca todo aspecto del pecado en el hombre. Él dice: Lávense las manos, pecadores, se está refiriendo a pecados de acción, pecados que son visibles, acciones malas. Y cuando nos dice: purifiquen su corazón, Santiago está haciendo referencia a pecados internos.

Así que Santiago reitera lo que tantas veces Cristo enseñó, que el pecado no tiene que ver únicamente con lo que hacemos. El pecado también tiene que ver con lo que anidamos en el corazón: resentimiento, lujuria, odio, afanes, preocupaciones, dudas, incertidumbres, celos, envidias. En ambos casos Dios no exige solamente una limpieza de acciones visible, sino también una limpieza en nuestra vida interior.  Santiago nos está llamando a que haya dolor por el pecado cometido; Noten las expresiones externas que evidencia un dolor interno:

  • Derramen lágrimas por lo que han hecho.

  • Que haya lamento.

  • profundo dolor.

  • Que haya llanto en lugar de risa,

  • y tristeza en lugar de alegría”.

Y estas expresiones de dolor no son dirigidas a un grupo de personas que han rechazado a Cristo, sino a personas que están siguiendo a Cristo. Estas palabras no son dirigidas a los incrédulos, sino a miembros de la iglesia. Porque el pecado que habían cometido se debía a que eran cristianos de doble ánimo; de pretender ser creyentes, pero estar viviendo sus vidas como incrédulos. En otras palabras, ellos estaban viviendo con un pie en la iglesia y con el otro en el mundo. Estos pecados habían sido denunciados por Santiago desde 1:8. Ellos han sido solo oidores de la palabra, pero no hacedores (1:19–27); Decían tener fe, pero sin dar evidencias de ella por su manera de obrar (2:14–26); Con su lengua bendecían a Dios y Padre, y con ella maldecían a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios (3:9–12).


Y Santiago les dice: Todos estos pecados les debería producir un profundo dolor en el corazón. Permítame preguntarte: ¿El pecado que cometes te afecta o te da igual? ¿Cómo crees que ve Dios nuestros pecados? ¿Cuál es tu respuesta cuando pecas?  Santiago desea que entendamos que el pecado destruye, corrompe y arruina nuestra comunión con Dios.  “Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; Todos los que me aborrecen aman la muerte”.  Proverbios 8.36. Y es que si no hay un genuino arrepentimiento por nuestro pecado las consecuencias no solo presentes serán desastrosas, sino que las consecuencias eternas serán horribles.  Y para que lo entendamos mejor déjame mostrarte lo que no es arrepentimiento:


a. El Arrepentimiento no nace por un sentimiento de pánico:

Muchos se pueden espantar y asustar cuando escuchan las terribles consecuencias por su pecado.  Y sin embargo, no tener un arrepentimiento genuino porque cuando pasa el efecto de pánico sus vidas continúan igual.  Leer Hechos 24.24-25.  “Félix se espantó,” y dijo lo mismo que muchas personas en nuestra actualidad dicen: “Me da pánico el saber que pueda ir al infierno, pero luego habrá tiempo para venir a Cristo”.


b. Arrepentirse no se trata solo de reconocer la verdad:

Es posible que frente al mensaje de Cristo muchos comienzan a razonar, a deducir, a sacar buenas conclusiones del evangelio de Cristo. Y sin embargo, no tener ningún “arrepentimiento”. Leer Hechos 26:28.

Agripa comenzó a razonar sobre el mensaje de Jesús: “me parece que es correcto, creo que este mensaje es muy bueno, está cargado de mucho mensaje moral, esto parece ser bueno para mi familia. Pero, después habrá tiempo para seguir a Jesús”.


c. El arrepentimiento no es vivir en un ciclo vicioso:

Es posible que una persona reconozca su necesidad de Dios y hasta se humille delante de Él, pero aun así no experimente un arrepentimiento verdadero. Porque cuando el corazón no ha sido transformado, la vida termina regresando, una y otra vez, a los mismos pecados de siempre. En este punto muchos se atreven a decir:  “Al final de cuentas Dios es un Dios de amor, un Dios de misericordia y al final a todos nos perdonará”.  Y por supuesto que Dios es un Dios de amor y misericordia, pero también hay un Dios de condenación y juicio. Leer 1 Juan 5.18.


d. El arrepentimiento no es lo mismo que remordimiento:

El punto es que puedes confesar y reconocer tus pecados, y, sin embargo, no sentir un aborrecimiento por el pecado; y si no lo abandonas, este supuesto arrepentimiento no sería sino un simple remordimiento.  Creo que el mejor ejemplo es Judas quien traicionó a su Señor, y después de haberlo hecho, se apoderó de él un sentimiento enorme del mal que había cometido. Y en su desesperación, confesó su pecado a los sumos sacerdotes, diciendo: “Yo he pecado entregando sangre inocente.” Ellos le dijeron: “¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú!” Entonces arrojó las monedas en el templo, para mostrar que no podía soportar cargar con el peso de su culpa. ¿fue salvo? No. “Salió, y se ahorcó.”  No busco a Jesús, no se arrepintió.  Judas pecó, confesó su error, y devolvió el dinero por la traición; sin embargo, no busco a quien debía de buscar: a Jesús.


` Entonces, ¿Qué es el arrepentimiento? El arrepentimiento es un cambio de mente que produce un cambio de dirección. Arrepentirse no es solo sentir culpa, no es solo lamentar las consecuencias, es ver el pecado como Dios lo ve y decidir apartarse de él. El arrepentimiento es rehusarse de depender de nosotros y comprometernos a depender de Dios. La palabra que utiliza el Nuevo Testamento para hablar de arrepentimiento significa que la manera de pensar cambia de tal forma que cambian los puntos de vista, los valores, las metas y los estilos de vida. Creo que una de las historias que mejor nos ilustra el significado de arrepentimiento según lo explicado por Santiago es la historia del hijo prodigo. Leer Lucas 15:11-24.


Así que el arrepentimiento no significa que simplemente nos sentimos tristes e incómodos por haber actuado mal. Tampoco involucra una mera disculpa. El arrepentimiento genuino es un cambio radical tanto interno como externo. “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. Isaías 55.6-7.

Por esa razón, con un sentido de urgencia Santiago le dice a su iglesia: “Pónganse tristes y lloren de dolor. Dejen de reír y pónganse a llorar, para que Dios vea su arrepentimiento”. Santiago 4.9 (TLA).  Pastor, ¿Por qué es necesario arrepentirnos?


1. Puede ser que mañana sea demasiado tarde:

Tal vez tú estás pensando: voy a buscar de Dios cuando estén los paramédicos atendiéndome, o cuando esté listo para entrar en el quirófano y el doctor esté listo a operarme.  ¿Puede que suceda o no? ¿Cuáles serán las posibilidades de qué estarás consiente para ese momento? El peligro es que no tenemos el control sobre los días, las horas, y los meses, y las oportunidades para arrepentirnos se pueden escapar y tristemente te despertaras en un lugar donde el común denominador es el sufrimiento. Leer Hebreos 3:15.

El problema no es que Dios no quiera perdonar mañana, el problema es que no sabemos si tendremos mañana. Por eso el arrepentimiento es una decisión urgente, no para vivir con temor, sino para vivir en paz con Dios.


2. El único lugar donde tú puedes arrepentirte es aquí en la tierra:

El arrepentimiento es un regalo que Dios nos concede mientras estamos vivos, aquí en la tierra. La Escritura nos muestra claramente que este tiempo presente es el tiempo de la gracia, de la decisión y del cambio de corazón. Leer Hebreos 9:27.

 
 
 

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