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La Brevedad De La Vida

  • pandevidamcallen
  • 10 mar
  • 6 Min. de lectura

Permítanme introducir el tema con una pregunta: ¿Estas preparado para morir? Me explico, si supieras que hoy es tu último día de vida, ¿Cómo te preparas?  Es cierto, todos sabemos por lo menos en teoría, que la vida es corta, que todos tenemos una cita con la muerte la cual no la podemos evitar, pero ¿Cómo enfrentas esta realidad? Porque la muerte se presenta en forma repentina. A veces tarda mucho en llegar, otras veces es violenta y espantosa, sangrienta y brutal. A veces, desde nuestro punto de vista llega demasiado rápido. Pero no importa como llegue, todos tenemos que enfrentarla.


De ahí la importancia de la exhortación que Santiago nos hace: mantener una actitud correcta ante la brevedad de la vida, reconociendo que todo depende de Dios. Hermanos, el ser humano vive planificando, programando, establecemos metas, proyectamos negocios, pensamos en el próximo año como si nos perteneciera, cuando en realidad, no tenemos el control. Así que, lo que Santiago confronta no es la planificación, sino nuestra autosuficiencia. En otras palabras, el problema no es que el hombre piense en el mañana. El problema es que piense en el mañana sin Dios.

Recordemos que Santiago les está hablando a personas que presumían de sus capacidades en los negocios, en sus destrezas a la hora de hacer comercio, del supuesto control que decían tener sobre las circunstancias. Ellos decían:  “«Hoy o mañana iremos a la ciudad; allí nos quedaremos todo un año, y haremos buenos negocios y ganaremos mucho dinero.»”. (v.13).  

Seamos sinceros, ¿Cuántas veces no nos escuchamos igual o peor que estas personas? ¿Cuántas de tus decisiones realmente han sido tomadas en oración buscando la dirección y la voluntad de Dios? Hablo de decisiones en el plano educativo, en el financiero, en el laboral, en tus relaciones personales (Familiares, amigos, conocidos). En las actividades que llevas a cabo. Si hiciéramos una suma de todas nuestras decisiones y las ubicáramos en dos columnas: En la primera las decisiones que han sido tomadas bajo la voluntad de Dios versus mi propia voluntad, ¿Cuál se llevaría la mayor cantidad de puntos? Y si Santiago evaluara esa lista ¿Qué nos diría?


Hermanos, no basta con saber que dependemos de Dios; debemos vivir conscientes de esa verdad cada día. Nada podemos hacer aparte de su gracia y de su providencia. Por eso, hagamos nuestras las palabras del salmista: “Pero yo confío en ti, Señor y digo: Tú eres mi Dios. En tus manos está mi vida entera..”. Salmos 31.14-15.

El problema que nos está planteando aquí Santiago, no es el hecho de hacer planes, ni mucho menos el no utilizar la frase “si Dios quiere”.  Es más, en muchas ocasiones Cristo nos enseñó a planificar, a evaluar, a tener proyectos como aquel hombre que fue a construir una torre.  Leer Lucas 14.28-30

Así que no está mal el que tu tengas planes, el error es que en esos planes no este Dios. Dicho de otra manera, hacer planes no es contrario a la voluntad de Dios, pero hacerlos a espaldas de Dios sí lo es. Tienes planes para tu vida, ¡EXCELENTE!; Tienes sueños en tu vida, ¡QUE NADA TE DETENGA! Solamente que esos planes en tu vida no sean dirigidos a Dios solo el domingo. Sino que Dios este involucrando en esos planes el lunes, el martes, el miércoles, el jueves, el viernes, el sábado y el domingo regresa y exalta el nombre de Cristo, aun si Dios quiere o si Dios no quiere.

Recuerde que planificar no es malo, lo malo es mostrar esa arrogancia de pensar que podemos hacer planes dejando fuera a Dios. Pastor, ¿Por qué esto es tan malo? Porque al desplazar a Dios del primer lugar, automáticamente nos estamos colocando nosotros en el lugar de Dios. Y de esa manera asumimos el rol y el papel de dioses, y si no mal recuerdo el primer pecado fue producto de querer ser igual a Dios, y creo que todos conocemos muy bien las enormes consecuencias.


El punto es que muchos cristianos pareciera que creen que es Jesús quien tiene que integrarse a la ruta de vuelo que ellos ya han determinado para sus vidas y dicen: “Qué bueno que me hice cristiano, porque ahora mi negocio se va ir para arriba, porque tengo a Jesús como socio”  “Que bueno que Dios está conmigo porque mejor socio que Él no hay.  ¡Y en cierto sentido es verdad! pero con este tipo de pensamiento nos vemos enfrentados a un peligro mayor. Porque el mensaje que le estamos dando al Señor es: así es la vida que quiero, estos son los planes que tengo; por lo tanto, bendíceme o bendíceme. Pregunta: ¿Y si Dios nos dijera: “No, ese no es el plan que tengo para tu vida”?  Y si el Señor nos dijera: “mira, yo morí en la cruz no para seguirte a ti, sino para que tú me sigas a mí”. ¿Cómo respónderias?


Santiago se estaba enfrentado precisamente a esta situación dentro de su congregación.  Estos creyentes ya habían armado toda su vida, toda una agenda de actividades comerciales sin haber contado antes con la voluntad de Dios para sus vidas. Y no hay peor error en la vida del creyente que el pensar que le puede ir bien sin contar con la dirección de Dios. Leamos la parábola que Cristo nos relata sobre este mismo punto. Leer Lucas 12.16-21.

El error de este hombre fue que planeó, proyectó, estructuró toda su vida excluyendo a Dios. Y al igual que Jesús, Santiago denuncia la necedad de aquellos que se creen demasiado seguros de sí mismos, como para hacer planes para mañana, sin tomar en cuenta que el mañana es incierto y que sólo el mañana está en las manos de Dios. El creyente sí planea, trabaja y toma decisiones, pero siempre consciente de que su vida está sostenida por la voluntad de Dios. Pastor, ¿Cómo evitamos caer en el mismo error que el hombre la parábola, y de las personas descritas en Santiago 4:15-17?


1. Dios debe de ser la prioridad número uno en tu vida:

Santiago nos dice que no solo es un terrible error no contar con Dios, sino que es pecado: “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (v.17) Indudablemente que hacer lo malo trae como consecuencia el pecado.  Pero Santiago nos dice que también es pecado el no hacer lo bueno. (A esas dos clases de pecado se les llama: pecados de comisión y pecados de omisión.) ¿Es pecado mentir? Por supuesto que sí, pero también es pecado saber la verdad y no decirla.

Santiago nos dice, que si no busco la voluntad de Dios, sabiendo que lo tengo que hacer, es pecado. El hecho de dejar a fuera a Dios de nuestros planes, de no buscar Su dirección para nuestra vida es una falta grave. Porque el no depender de Dios no es solo un error de perspectiva, es pecado. Considera esto: Si Cristo, el Hijo de Dios, el Dios encarnado, nuestro Señor y Salvador dijo: “Padre, no que se haga mi voluntad, sino la tuya”. ¿Quiénes somos nosotros para desvincular a Dios de nuestros planes?, ¿Quiénes somos nosotros para no seguir la voluntad de Dios en nuestra vida?

Así que, el mayor peligro de la brevedad de la vida no es que podemos morir en cualquier momento, el mayor peligro es vivir la vida sin Dios. En muchas ocasiones, el pecado no siempre consiste en hacer lo malo, muchas veces consiste en no hacer lo correcto. Por ejemplo, saber que la vida es breve y no buscar a Dios, es pecado; saber que Dios gobierna y no someterse a Su gobierno, es pecado; saber que debemos vivir para Dios y posponerlo, es pecado. Por lo tanto, antes de tomar una decisión, ya sea de menor o de mayor relevancia para su vida, ¿no sería bueno buscar la voluntad de Dios para estas decisiones?  Leer Salmo 143:10.


2. Vive tu vida bajo la voluntad de Dios:

Cuando Santiago dice: “Si El Señor quiere” no es una frase mágica o una muletilla religiosa, es una declaración de la soberanía de Dios sobre todo. El pecado que señala Santiago no es trabajar, ni hacer comercio, ni proyectar para el futuro; el pecado es presumir independencia de Dios. Planificar sin Dios no es de sabios es de arrogantes. Por lo tanto, vivir bajo la voluntad de Dios significa saber que Dios determina la duración de nuestra vida, que Dios gobierna las circunstancias de la vida, y que Dios controla todos los resultados.

El error aparece cuando el corazón asume que el futuro está bajo el control humano y olvida a Dios. No olvidemos que la voluntad de Dios no solo opera en los grandes proyectos de la vida, sino también es los aspectos cotidianos de la vida: trabajo, relaciones, decisiones, cambios inesperados, proyectos, etc. Así que Santiago no nos está enseñando una frase para repetir (Si Dios quiere, o primero Dios) sino desea que nuestra vida entera este centrada y dependiendo de Dios.

Muchas veces pensamos en la voluntad de Dios solo para decisiones grandes —un trabajo, un matrimonio, un cambio de ciudad—, pero el texto apunta a algo más profundo: Dios gobierna no solo los grandes eventos, sino la existencia misma. “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.” Proverbios 3:5–6.

 
 
 

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