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Sabiduría la diferencia entre el cielo y la tierra

  • pandevidamcallen
  • 23 nov 2025
  • 6 Min. de lectura

Creo que este título nos ayuda a resumir con claridad este último bloque de versículos del capítulo 3, porque el propósito de Santiago no es solo que comprendamos la profunda diferencia entre la sabiduría que viene de Dios y la sabiduría terrenal, sino también que reflexionemos en cómo estamos aplicando la sabiduría que proviene de Dios en nuestra vida diaria. En este estudio miraremos algunas diferencias bien marcadas entre la sabiduría Celestial y la terrenal: una proviene de Dios, la otra del diablo; una está basada en la verdad, la otra en la mentira; Una es potenciada por el Espíritu Santo, la otra por la carne; la sabiduría del cielo busca honrar a Dios, incrementar el bien, fomentar lo bueno, cultivar virtudes eternas; mientras que la sabiduría terrenal está centrada en promover intereses egoístas, impulsar lo malo, avivar los deseos de la carne sin considerar el impacto moral y espiritual.


La semana pasada finalizamos con el desafío a ser coherentes con la manera en que hablamos, y les decía que era incomprensible que un cristiano que alaba, adora y bendice a Dios, al mismo tiempo pueda ser capaz de maldecir a las personas que han sido creadas a la imagen de Dios. “Eso, hermanos míos, no debería ser así”. Santiago nos explico las consecuencias devastadoras que pueden surgir de una palabra mal dicha: un comentario imprudente, una crítica destructiva, una mentira, o el daño profundo que puede causar el chisme." Pero ahí no termina todo, porque no se trata únicamente de lo que decimos, sino también de lo que hacemos, y el por qué lo hacemos. Para Santiago el demostrar la verdadera fe no se trata únicamente de expresarse bien, sino también de nuestras acciones.

Y Santiago se encuentra preocupado, porque hay muchos que dicen ser cristianos, pero viven una vida como si no lo fueran. “Si ustedes son sabios y entienden los caminos de Dios, demuéstrenlo viviendo una vida honesta y haciendo buenas acciones con la humildad que proviene de la sabiduría”. Santiago 3.13 (NTV)


Hermanos, la verdadera sabiduría no se mide por nuestros logros académicos, ni por los títulos que colgamos en la pared, ni siquiera por la cantidad de conocimiento teológico que poseemos. El verdadero entendimiento no se trata de acumular información, sino de aplicar correctamente lo que sabemos en nuestra vida diaria. Una persona puede ser como una enciclopedia andante, y aun así comportarse de manera egoísta, tóxica y destructiva. Nosotros vivimos en una de las generaciones más avanzadas tecnológicamente de toda la historia. Nunca antes el ser humano había tenido tanto acceso al conocimiento, a la innovación y a los recursos tecnológicos. Sin embargo, esta misma generación, es también la que está mostrando una degradación ética, moral, social y cultural sin precedentes. El avance tecnológico no ha venido acompañado por un avance moral, ético y espiritual.Con mucha razón Santiago nos dice: “Esa no es la clase de sabiduría que viene del cielo sino terrenal, producto de la mente; aunque en realidad viene del demonio”. Santiago 3.15 (PDT).

Y luego de darnos las características de la sabiduría fuera de Dios, Santiago nos da las características de la sabiduría que si proviene de Dios. “Sin embargo, la sabiduría que proviene del cielo es, ante todo, pura y también ama la paz; siempre es amable y dispuesta a ceder ante los demás. Está llena de compasión y del fruto de buenas acciones. No muestra favoritismo y siempre es sincera”. Santiago 3.17:

1. Pura:

La verdadera sabiduría solo puede fluir de un Dios que es absolutamente puro, santo y verdadero. Todo lo contrario a la sabiduría terrenal que es mentirosa, egoísta, corrupta, engañosa y guiada por el maligno. Así que, cuando estés a punto de tomar una decisión, necesitas hacer las preguntas correctas: ¿Esta decisión que voy a tomar es pura? ¿Honra a Dios? ¿O contradice Su Palabra? Si lo que estás por hacer mancha tu vida, viola la verdad de Dios o alimenta tu pecado, entonces NO viene de la sabiduría del cielo. La pureza es el primer filtro… y no se puede ignorar.

2. Pacífica:

Si una decisión te empuja hacia el caos, el conflicto, los pleitos, la ansiedad o la angustia, no viene de Dios. Así de simple. Por lo tanto, antes de actuar, detente y examina con honestidad: ¿Esta decisión traerá paz a mi vida y a quienes me rodean, o solo generará más dolor y desorden? La sabiduría del cielo jamás conduce a la confusión; la terrenal siempre deja rastros de tormenta. Lo que no produce paz… no viene de Dios."

3. Amable:

Ser amable hace referencia a virtudes como: cordialidad, bondad, compasión, caridad, mansedumbre y benevolencia. En otras palabras, cuando una persona tiene la sabiduría del cielo se nota en el trato hacia los demás. Leer Filipenses 4.5.

El problema es que muchas veces nosotros tenemos la tendencia a ser amables con la persona que está de acuerdo con mis ideas, amables con las que nos tratan bien, amables con los que piensan igual que yo, en pocas palabras si nos dan amabilidad nosotros regresamos amabilidad, pero con esa manera de actuar estaremos fallándole a Dios. Leer Mateo 5.47.

4. Dispuesta a razonar:

Significa estar dispuesto a escuchar, a considerar, a ceder cuando es necesario. El problema es que, movidos por el orgullo, a veces insistimos en imponer nuestra palabra, aun sabiendo por dentro que estamos equivocados. Nos aferramos a nuestro punto solo para no admitir que fallamos. Eso no es sabiduría… es necedad. El sabio cede cuando debe ceder, escucha cuando debe escuchar y reconoce cuando necesita corregirse. La terquedad nunca es un fruto de la sabiduría de Dios."

5. Llena de misericordia:  

Santiago nos dice que la sabiduría que viene de Dios no es un conocimiento frío y teórico, sino un entendimiento acompañado inevitablemente por actos y acciones determinadas. Así que, tener misericordia no significa solamente sentir cierta empatía hacia otra persona. No significa sentir tristeza por alguien que se encuentra en dolor y necesidad.  El termino griego significa la capacidad para penetrar dentro de la piel de la otra persona.

6. Imparcial:

“No muestra favoritismo”. Santiago ya nos habló de este mal: “Mis amados hermanos, ¿cómo pueden afirmar que tienen fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo si favorecen más a algunas personas que a otras?” Santiago 2.1. (NTV) En otras palabras, si ustedes dicen ser seguidores de Jesús, amar y obedecer a Jesús, no deberían tratar a unas personas mejor que a otras.

7. Sincera:

La persona sincera es alguien en quien se puede confiar, alguien sin doble discurso, sin máscaras, sin hipocresía. La sabiduría que viene de Dios forma en nosotros un carácter íntegro: honestidad, transparencia y confiabilidad. Si nuestras palabras dicen una cosa, pero nuestras acciones muestran otra, eso no es sabiduría divina, es engaño. Así que, estas son las características de la sabiduría del cielo, completamente opuestas a las del mundo.


Pero Santiago da un paso más: “Y los que procuran la paz sembrarán semillas de paz y recogerán una cosecha de justicia”. Santiago 3.18. Aquí Dios establece un principio innegociable: siembra y cosecha. Si siembras paz, cosecharás justicia. Pero si siembras chisme, pleito, orgullo, envidia o división, no te engañes: también cosecharás las consecuencias. En otras palabras: tu cosecha revela exactamente qué clase de semilla has estado plantando. Todos independientemente de lo que seamos y hagamos; En el hogar, fuera de él; en el trabajo, en la escuela, con familiares, con amigos, en la iglesia, fuera de ella; y qué decir en términos espirituales, estamos sembrando y cosecharemos los frutos de esa siembra. La pregunta clave para nosotros es: ¿Nuestras decisiones están siendo tomadas por la sabiduría que proviene de Dios o con nuestra propia capacidad?


Este pasaje al final del capítulo 3 es crucial, porque cada día tomamos decisiones: unas pequeñas, otras que pueden cambiar nuestra vida por completo. Y si no queremos equivocarnos, necesitamos algo más que lógica o experiencia: necesitamos la sabiduría que viene de Dios. Y Santiago nos dice donde buscarla, y como encontrarla: “Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche”. Santiago 1.5 (RVC). En un solo versículo Santiago nos va a dar dos elementos muy importantes: El primero la fuente de la sabiduría, y lo segundo es: cómo obtengo esa sabiduría. Esto es clave porque Santiago está hablando de una sola fuente, un solo lugar, un lugar en donde se origina la verdadera sabiduría. Salomón dice: “Porque el Señor da sabiduría, De Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia”. Proverbios 2.6. La única fuente de Sabiduría es Dios y la manera de conseguirla es: “pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche”

 
 
 

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